miércoles, 9 de febrero de 2011
UNIVERSIDAD Y SUSTENTABILIDAD
En estos momentos la universidad enfrenta el gran reto de comenzar un proceso de transformación en la humanidad, tal como se proponía y logró en sus orígenes, esa transformación consiste en armar un proyecto de superación de la crisis total que estamos viviendo, reorientar la civilización de la que formamos parte y lograr con ello una mejor calidad de vida. Los elementos sujetos a esos cambios son variados, pero esencialmente debe enfocarse en cambiar nuestra actual concepción del mundo, afianzar nuestros valores, nuestra estructura cognitiva y nuestra racionalidad. Sin embargo, también la universidad necesita cambios, ya que ella ha sido la constructora, en gran parte, de la sociedad; desde sus inicios ha implantado el conocimiento helénico-romano, pasando por el conocimiento e imposición de las creencias judeocristianas, hasta la imposición de teorías, filosofías y modos de producción bien capitalista o socialista. Es la universidad quien impone el conocimiento en las sociedades y por lo tanto, en la medida que vaya revisando sus planes, debe ir amoldándose a las necesidades que actualmente impone la humanidad. La universidad debe contribuir a formar o construir nuevas formas de ver el mundo y la humanidad, de conocimientos y perspectivas científicas y de formar universitarios para consolidar una forma de vida sustentable y acorde con el mundo natural. Para lograrlo se necesita incorporar un nuevo saber que rescate el sentido y el carácter cultural de los conocimientos, donde no se vea al mundo como un simple objeto para estudiar, una incorporación de los rasgos culturales e históricos que abarquen los problemas sociales y ambientales de forma que el profesional se haga constructivo dentro de su praxis. ¿Cómo lograrlo? Es evidente que todo proceso educativo está siempre ligado a un proyecto social, civilizatorio, a una nueva forma de ver al hombre y que inevitablemente está ligado a un marco filosófico e ideológico particular, en el que está implícita una visión del mundo, del hombre y su relación con el entorno, en base a esto, la universidad debe crear estrategias cuyo punto de llegada sea lo expuesto en líneas precedentes; sin embargo, no es suficiente la intervención de la universidad, es necesario incorporar otros elementos que proporcionen un espacio mayor, más amplio, como otras instituciones, agentes sociales no profesionales de forma tal que se construya un conocimiento interdisciplinario, colectivo que proporcione un encuentro profundo con la realidad, la ciencia y el conocimiento. "La universidad y el universitario tienen un lugar central en la construcción de la civilización, pero deben reconocerlo, aprehenderlo y ejecutarlo" (Reyes, 2006). En términos generales, hoy la educación suele ser una herramienta para desarrollar el modelo dominante, pero así como esta forma de utilizarla es recurrente, también se pueden establecer otras alternativas que fomenten una nueva forma de ver el mundo, de nuevos paradigmas que sirvan como un solo ente entre el hombre y la naturaleza y una cultura que implique un desarrollo integral entre ambos. Se debe erradicar la negación cultural, la pretensión de status y satisfactores materiales que no correspondan a la realidad social y ambiental de las personas y de la sociedad en general.
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